24 abr. 2009

Cuaderno de escritura (Elipsis Elizondianas)

Elizondianas

I

Como apenas formas de signos vislumbramos las palabras: estado de larva temblante sobre la mesa, preparando su epifánica asunción a mosca. Plasmamos la escritura en el primer intento, sumidos entre el sueño y la vigilia, garabateamos poseídos por intangible entidad vaginal: desnudo fantasma crepitando en lo nulo, donde forma ovoide en fuerza concentrada somos, oblicua ansiedad de reventar sobre la pupila ontológica de ser (al fin) en vacua incertidumbre de silencio el dedo en ascua del padre descendiendo a lo concreto, a la carne inerme y sin conciencia que espéralo de-s-édenica.

Amorfa aún, veremos como se define la estructura del símbolo que media entre la mente y el espacio: amalgama de fonemas concatenándose unos a otros. Luego, esta tímida sintaxis pueril soportará los embistes del párpado suspendida del insomnio: relectura insana de totémico modernizado bajo mercurio fosforescente gravitando, quien decidirá el reposo del vástago sobre la mesa o el olvido arrojado al cesto.


II

No el apoplético y vacío sentimiento, pasión, Pessoa, diría. Sino, creo, desde mi óptica hipermétrope: la estructura dando coherencia a la palabra, el bullicio fonético de la sílaba reventando en lo blanco o en el pálido caracol silente.


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