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Mostrando entradas de 2021

La ciudad: ese punto muerto de la narrativa nicaragüense. Apuntes sobre la novela "El espectador" de Javier González Blandino

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                                                    Paul Klee -Angelus Novus   Texto: Victor Ruiz En El espectador (2013), primera novela de Javier González Blandino, se presenta una visión de Managua desde las obsesiones oscuras del protagonista. En el siguiente ensayo, Víctor Ruiz comenta alguna de las características de esa mirada.   Afirmar que uno de los rasgos más evidentes de la novela moderna es la radiografía de la ciudad quizá sea superfluo, se ha repetido hasta el cansancio y hemos devorado cantidades ingentes de narraciones en las que la ciudad es un molusco viviente que engulle a sus personajes. Sin embargo, en nuestro contexto literario, pocos han sido los narradores que han tomado a la ciudad como punto de referencia para las construcciones de sus historias. Tampoco niego con esto que no existan algunas obras que se hayan aventurado a narrar el espacio urbano: Managua Salsa City: ¡Devórame otra vez! de Franz Galich, Un sol sobre Managua de Erick Aguirre, El ci

El viaje inmóvil de Irene Vallejo. Invitación a la lectura de “El infinito en un junco”

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    Por Víctor Ruiz Lo reconozco: soy un enfermo. Un obsesionado por los libros. Al igual que Borges tengo la pueril esperanza de que el paraíso sea una biblioteca donde pueda satisfacer mis más oscuras perversiones bibliomaníacas. Muchas veces en mi infancia soñé con golosinas que escondía para no compartirlas con mis hermanos; desde mi adolescencia sueño con libros, libros jamás escritos e inencontrables, libros de autores admirados que solo en sueños puedo tocar, acariciar, olfatear y dormir con ellos. Uno de los síntomas de esta enfermedad es la pasión que me despiertan los libros que hablan de otros libros. Algunos de estos forman parte de mi canon personal, vuelvo a ellos en busca de refugio, como se vuelve a las pláticas de viejos amigos con los que se comparte alguna debilidad epicúrea. Menciono algunos solo por el placer de escribirlos y evocarlos: Librerías de Jorge Carrión, Tocar los libros de Jesús Marchamalo, Los libros son tímidos de Gi

Poeta chileno de Alejandro Zambra: Otra ronda de cerveza… y poemas

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  Por Víctor Ruiz Leer es una forma de ausentarnos y liberarnos por al menos unas horas del peso, a veces insoportable, de nuestro yo; leemos para viajar, sentir y mirar a través de otros. Pero hay libros que son espejos y a través de las vicisitudes de sus personajes revelan nuestra propia experiencia vital. ¿Quién no ha vivido en carne propia una relación enfermiza como la de Rímini y Sofía en la claustrofóbica novela de Alan Pauls El Pasado o experimentado la vergüenza por el acné como Gabriel Lisboa en Contarlo todo de Jeremías Gamboa ? A esta familia especular pertenece la nueva novela de Alejandro Zambra: Poeta chileno . Mientras leía la historia de Gonzalo y Vicente, sus personajes principales, me fue imposible no verme identificado con su educación sentimental y literaria, difícilmente pude desvincular mi vida de la de ellos, de alguna manera al leerlos me leía a mí mismo; “La voz del poeta se filtra a través del cedazo del lenguaje”, escribi

Las ceremonias del silencio: una experiencia poética

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  Por: Víctor Ruiz En mi experiencia poética con Las ceremonias del silencio de Ana Ilce Gómez, muchas veces me he preguntado las razones por las que constantemente vuelvo a las páginas de este poemario. Debo confesar que pocos son los libros de poesía nicaragüense a los que regreso con esa misma pasión del primer encuentro, leer es tan necesario como respirar, pero es un acto de amor el que nos conduce nuevamente a la intimidad de la relectura. De esa primera experiencia me quedó la impresión de que Las ceremonias del silencio reivindicaba una poesía que exalta la rebelión interior frente al trepidante bullicio exterior, con este libro Ana Ilce Gómez se sumaba a esa tribu de poetas silenciosos como Carlos Martínez Rivas y su Insurrección solitaria , Ernesto Mejía Sánchez y Ensalmos y conjuros, Álvaro Urtecho y su Cantata estupefacta, y un poco más cercanos: Alejandra Sequeira y su Quien me espera no existe , Francisco Ruiz Udiel y ese canto desgarrado